07 febrero 2016

NACHO VEGAS + Fee Reega (23-1-16) La Riviera - Madrid

No por habitual deja de ser menor la expectación que provoca Nacho Vegas en Madrid. Los locales se le van quedando pequeños y éste a orillas del Manzanares, presentó un aforo completo desde el inicio. Bien temprano, cuando Fee Reega cantante alemana afincada en Gijón, apareció de blanco impoluto para mostrarnos, con su peculiar acento, sus vivencias por el mundo exterior e interior (el suyo propio) en formato básico guitarra y bajo, sin batería (perfecto para su propuesta). Embelesó a los muchos allí reunidos.

Nacho Vegas apareció entre una escenografía luminosa, con la portada de su último disco "Canciones populistas" de fondo, cinco canciones que complementan a su anterior disco largo "Resituación" como telón de fondo y arropado por el Coro Internacional Antifascista al Alta la Lleva, y por una banda que crece con los múltiples instrumentos utilizados en las canciones (crece también en número con una guitarrista más la de Edu Baos).

De esta manera comenzó el asturiano su compromiso social, con la "Canción para la PAH", "Ciudad vampira", "Polvoorado", "Runrún"  y la sarcástica "Ámenme soy un liberal" acertada adaptación de "Love me. I'm a liberal"  que compusiera en 1966 Phil Ochs en el contexto de las protesta social norteamericana y actualizada con acierto por el asturiano al contexto actual español. El coro, con Nacho al frente, se hizo protagonista en estos momentos, trascendente unas veces y con desparpajo otras, consiguió emocionar, mientras la banda ejercía un papel secundario al servicio del colectivo. Brillantes momentos de liturgia laica con la "Canción para la PAH y "Runrún" como éxtasis emocional colectivo.

"Taberneros" llegó para dar una pequeña tregua a la reivindicación y  mostrar otros campos compositivos del asturiano, en este caso la siempre presente canción popular de inspiración local, donde la banda comienza a tomar protagonismo, aunque sin perderlo el coro. Comienza la segunda parte y en el fondo, la imagen de una guitarra con la afirmación "This guitar kills fascists" (máxima de Woody Guthrie otro de los referentes básicos de Nacho), ya con el coro entre bambalinas, pero sin abandonar la cuestión social, eso sí, abordándola de otra manera, una sutill versión, "Déjame vivir con alegría" de Vainica Doble, una canción y, por extensión un dúo, de obligada escucha, que bajo una apariencia de ingenuidad o de alegría inocua, esconde demoledoras críticas. n"Mi novio es bobo", otra forma de abordar la crítica sin perder la ironía y con mínima instrumentación, cantada a dúo con Fee Reega (que subió como pudo desde las primeras filas al escenario), y con el teclado Abraham Boba ganando presencia, o como en "La vida manca", con el banjo de Joseba Irazoki  destacando.

En el tramo final  buceó brevemente por su extensísima discografía, rescatando "Nuevos planes, idénticas estrategias" y "Gang bang" para volver al presente con "Actores poco memorables" y "Como hacer crac" (punto de inflexión en su evolución hacia posicionamientos vitales). En ellas Nacho abandonó la guitarra y se entrego a la interpretación pura, con movimientos y gestos de "crooner", aunque se le vio aún muy rígido en esta faceta. Por otro lado fue el momento también para que la banda estallara, como si hubieran permanecido hasta entonces en calma tensa, sobre todo con el buen final de "Gang bang" y especialmente en la despedida, "La gran broma final" que sonó como nunca, con brillantes teclados y contundentes ritmos de batería a cargo de Manu Molina, con un Nacho algo más suelto.

Para el bis, vuelve Nacho a su particularismo local con la templada "Luna de agosto en Gijón" solo en el escenario, y de nuevo con el coro al fondo en "Vinu, cantares y amor" reivindicando de nuevo el folk popular. Por último, la inevitable "El hombre que casi conoció a Michi Panero", traca final tras casi dos horas con el megáfono en vano cantando a la masa.


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